Las obras de Baltasar Lobo deslumbran en Valladolid

Las obras de Baltasar Lobo deslumbran en Valladolid

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La talla directa y la palpitación clásica de Baltasar Lobo, uno de los referentes más "significativos y grandes del siglo XX", entran en diálogo con las reproducciones que el Museo Nacional de Escultura de Valladolid tiene en la Casa del Sol a través de 35 obras del escultor zamorano que se podrán ver hasta el próximo 28 de octubre en el centro expositivo.


La muestra 'Baltasar Lobo. Un moderno entre los antiguos' supone un "resumen metafórico" de su trabajo con esculturas en bronce, mármol y escayola, alguna de ellas "inacabadas" lo que supone un "encanto añadido" a la exposición, según ha señalado la directora del Museo Nacional, María Bolaños, en declaraciones recogidas por Europa Press durante su inauguración.


Las reproducciones clásicas de la muestra permanente se verán acompañadas, desde hoy, de un "intruso del siglo XX" que recreó en sus esculturas los mitos griegos, tratando de descubrir sus aspectos más anticlásicos e insólitos. De ahí que la exposición haya querido poner de manifiesto ese aspecto singular, "la palpitación clásica", que subyace en sus Ledas, Centaruresas y Torsos femeninos que dialogan en la Casa del Sol con Afrodita, Dionisos o las estatuas del Panteón.


'Baltasar Lobo. Un moderno entre los antiguos' ha sido posible gracias al préstamo de los fondos que posee del Ayuntamiento de Zamora y la Fundación Baltasar León, en colaboración con el Museo de Zamora, que alberga en depósito más de 650 obras del legado del escultor.


Bolaños ha reconocido que el escultor "restaura" la talla directa que recupera la "parte más física de la creación" y que fue una constante en los artistas del 20 después de que cayera en desuso desde "épocas de Miguel Ángel".


La selección de esas 35 obras, con la "peculiaridad" de que son figuras femeninas menos un boceto que el artista quería que presidiera su tumba, responde, en palabras de Bolaños, a esa faceta "experimental" y a la relación de Lobo con los mitos griegos con los que "mostró mucha simpatía". "Mantiene su esencia, nunca se guió por las imitaciones y, sobre todo, le apasiona la fuerza de la violencia animal, de ahí sus centauros", continúa Bolaños que resalta su escultura "atómica", donde la vida "sale del mármol, el bronce o la piedra" de las que se nutren sus esculturas.


Las obras, alguna de ellas nunca han sido expuestas, abarcan toda su vida creativa, desde su llegada a París, adonde se exilió en 1939, hasta sus años finales.


En este punto, Bolaños ha reconocido lo oportuno de esta muestra ya que, pese a que nació en Zamora, fue en Valladolid, en 1922 y con doce años, cuando "aprendió el oficio". "Era hijo de carpintero, algo fundamental, y pronto ingresó en el taller que el imaginario Ramón Núñez tenía en la calle Juan Mambrilla para asistir a la Escuela de Arte", ha recordado. Allí, ha matizado, que aprendió esos "contrapostos berrugueterianos" que se puede ver en su obra.


TRABAJANDO POR EL MUSEO


En la inauguración también ha estado presente el alcalde de Zamora, Francisco Guarido, que se ha mostrado satisfecho al asegurar que esta exposición "responde" al mandato que ya comenzaron las corporaciones de "Antonio Vázquez y Rosa Valdeón" de "llevar por todo el mundo" el legado del escultor Zamorano que falleció en París en 1993.


Además, ha avazado que, junto con la Asociación de Amigos de Baltasar Lobo, están trabajando para crear un centro expositivo propio del escultor que recoja todo el legado depositado en el Museo de Zamora.