La elegancia de Jesús Flagelado abre el Miércoles Santo en Salamanca

La elegancia de Jesús Flagelado abre el Miércoles Santo en Salamanca

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La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Flagelado y Nuestra Señora de las Lágrimas ha sido la encargada de abrir los desfiles procesionales de este miércoles en la Semana Santa de Salamanca, declarada de Interés Turístico Internacional.


Con túnica y capa negras de raso, botonadura morada, capirote y fajín color eminencia, guantes blancos y zapato negro con hebillas plateadas, los hermanos partieron de la iglesia de la Clerecía con la talla de Luis Salvador Carmona fechada en 1760. Comitiva que también cuenta con la participación de la Guardia Civil.


Esta imagen representa a Cristo recogiendo sus vestiduras tras la flagelación, de tal forma que también se le denomina popularmente ‘Jesús Torero’. Se concibió para la sacristía de la Clerecía donde ocupaba una hornacina retablo recubierta de espejos a través de los cuales se podía contemplar la magnífica carnación de la espalda ensangrentada de la imagen. La perfecta anatomía de la imagen hace que sea la de mayor calidad artística que participa en los desfiles de la Semana Santa en Salamanca, junto con la Piedad del mismo autor.


Por su parte, Nuestra Señora de las Lágrimas fue realizada en 1977 por José Miguel Sánchez Peña, al parecer para una cofradía gaditana que finalmente decidió no quedarse con la imagen. Viste saya y manto negros bordados en azabache ciñendo fajín color eminencia similar al que llevan los cofrades en el desfile. Desfila en carroza de madera y es portada a hombros por las hermanas de la Cofradía.


Historia de la hermandad


Como explica la Junta de Semana Santa, los orígenes de esta hermandad están en la Cofradía de la Vera Cruz y se remontan a 1913. En ese año tuvo la cofradía el deseo de dar más realce a los desfiles procesionales y decidió dividir la procesión del Santo Entierro de modo que el Jueves Santo saliesen los pasos correspondientes a los momentos de la Pasión de ese día. También pensó en la posibilidad de incorporar algún paso más que destacase por su devoción o mérito escultórico, centrando al instante sus miras en la imagen de la Flagelación, venerada en la sacristía de la Clerecía y propiedad de la Comunidad de Reverendos Párrocos de la Real Capilla de San Marcos. Al darse la circunstancia de que el presidente de la Vera Cruz, Gaspar Jiménez Repila, era también abad de la referida comunidad, fue fácil la cesión de la impresionante talla de Carmona.



Pero las dificultades surgieron en el orden económico y humano al no poder costear la cofradía las túnicas y no contar con personal suficiente para cargarlo. Entonces surgió la figura de Mariano Rodríguez Galván, hermano diputado de la Vera Cruz y con influencias en el comercio salmantino, por lo que consiguió que un grupo de sus dependientes se hiciese cargo de sacar el paso de la Flagelación. Los doce hábitos que hacían falta fueron costeados por él, costando éstos de túnica y capirote de terciopelo morado y cíngulo amarillo.


Y así gracias a Mariano Rodríguez Galván pudo crearse dentro de la Vera Cruz la sección de la Flagelación, que procesionó por primera vez con su imagen titular el Jueves Santo 20 de marzo de 1913. Sin embargo, la experiencia de la división del Santo Entierro no dio los resultados apetecidos y en 1915 se volvió a la anterior unidad, continuando a desfilar la imagen del Flagelado el Viernes Santo. Cuando en 1918 decidió la Vera Cruz volver a sacar el antiguo Nazareno, también fueron los dependientes de comercio los encargados de llevarlo.


A pesar de todo, la sección de la Flagelación seguía bastante abandonada. Por ello, a principios de 1948, la recién fundada Hermandad Universitaria solicitó ser quien acompañase el Viernes Santo a la imagen, o incluso incorporarla a su desfile del martes. La petición fue atendida en Junta Permanente, pero al tener los derechos de cesión sobre la imagen, la cofradía de la Cruz en junio dio la negativa por respuesta.


Este incidente dio origen a que la Congregación de San Francisco Javier asumiese, al igual que pocos meses antes lo hizo la de San Luis de Gonzaga con la Hermandad Universitaria, la responsabilidad de fundar una cofradía diferente para sacar la imagen de Jesús Flagelado. En un principio se admitió cierto carácter de filiación respecto a la Vera Cruz, pues tal como consta en la primera solicitud formal que se hace para poder desfilar, con fecha de 7 de abril de 1948, se desea cooperar con el esplendor de la Semana Santa Salmantina incorporando a sus procesiones la imagen de la Flagelación que se venera en la Clerecía, y que sin perjuicio de dejar de acompañarla en el Santo Entierro, puede hacer procesión en los primeros día de Semana Santa, aceptando desde un principio que tal cofradía sea filial de la Vera Cruz.


La hermandad pronto alcanzó la madurez y prescindió del carácter de filiación frente a la Santa Cruz. Pero años después, debido a la crisis de la Cofradía no pudo salir y en 1970 salió la Hermandad de Jesús Flagelado por primera vez en solitario. La tradición familiar ha sido siempre un hecho importante en la historia de la hermandad, haciendo posible que en los denominados años de crisis no peligrase el desfile por nunca faltar la centena de hermanos de luz. Al incrementar el número de hermanos y con el ingreso de la mujer en la hermandad, cada vez se hacía más factible completar el desfile con un nuevo paso que se concretó en la imagen de una virgen. Al no ser posible la cesión de ninguna de las salmantinas ya existentes hubo que buscarla fuera.