La otra procesión: Hugo no es santo de devoción

La otra procesión: Hugo no es santo de devoción

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Lo había predecido la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet): de ocho de la tarde a medianoche, lluvia. Por eso, cuando diez minutos antes de salir la procesión de la Virgen de los Dolores de Salamanca, la denominada Vía Matris, el párroco alentó a los presentes en la iglesia de la Vera Cruz a prepararse para desfilar, el silencio se rompió con un tenue murmullo.


Quienes nos encontrábamos junto a la puerta, que se entreabría a intervalos, y sobre todo quienes habíamos vistos los cientos de paraguas agolpados en el Campo de San Francisco debido a la lluvia que en ese momento caída sobre Salamanca, vimos muy optimista al párroco. La previsión meteorológica no falló.


El hermano mayor de la cofradía de la Vera Cruz, Antonio Santos, acostumbrado a dirigir coros musicales, hizo lo propio desde el púlpito explicando que la previsión era de lluvia tenue, que esperarían cinco minutos. Pero la borrasca Hugo no estaba dispuesta a amainar. "¿Hugo? ¿Qué Hugo?", se preguntaban algunos cofrades dentro del templo. "Es que a las borrascas les ponen ahora nombre de persona según el orden alfabético, como los americanos", le explicaba otro. "Pues el Hugo ese no es santo de mi devoción, seguro que ni existe San Hugo", le respondía el primero.


Pero sí existe, San Hugo de Grenoble, cuya festividad es el 22 de abril, una fecha en la que a buen seguro, con la primavera más avanzada, habría más posibilidades de tener buen tiempo. San Hugo, en su vida terrenal, luchó contra un clero malo y usurero, sacerdotes que convivían en concubinato y que comerciaban con bienes eclesiásticos. Pero consiguió dar la vuelta a estos problemas y elevar la moral de los laicos.


Moral que quedó bajo mínimos mientras el presidente de la Junta de Semana Santa, José Adrián Cornejo, y el jefe de la Policía Local de Salamanca, José Manuel Fernández, consultaban en su teléfono móvil lo que no era una llamada divina, sino la predicción de la Agencia Estatal de Meteorología, un informe detallado que les llega para saber si la procesión puede o no salir. En este caso, la moneda cayó del lado de la cruz, no para portarla, exhibirla y venerarla, sino del lado que, como confirmó Antonio Santos, obligaba a suspender la procesión y realizar el acto dentro del templo, que se quedó pequeño para acoger a los fieles que se habían dado cita en el inicio de la Semana Santa.


Fue entonces el momento para que en las mejillas de algunos cofrades hubiera más agua que la que fuera caía del cielo. "Pues ya verás a los del Cristo del cementerio", manifestaba uno de los presentes, el que maldecía a la borrasca Hugo, en referencia al posterior traslado del Cristo de la Liberación desde el cementerio de San Carlos Borromeo hasta el Colegio Fonseca, de donde saldrá en procesión el Sábado Santo entre cantos gregorianos. "Esos salen aunque truene y nieve, tienen que llevar al Cristo sí o sí hasta Fonseca", le respondía el más racional.


Y así fue, no sin cierto retraso al llegar la medianoche, para esperar que la lluvia mermase su fuerza. Entre plásticos, la talla de la Hermandad del Cristo del Amor y de la Paz pudo recorrer el trayecto a través de la avenida de Maristas ante una presencia de fieles que no mermó por el frío y la lluvia. Porque si algo tiene la Semana Santa, es que es un periodo de fe y esperanza, y esa, ya lo dice el saber popular, es la última que se pierde.