Esteban: “La Semana Santa de Rioseco es un fenómeno sociológico singular”

Esteban: “La Semana Santa de Rioseco es un fenómeno sociológico singular”

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- ¿Cómo vive los días previos a la Semana Santa?



- Los vivo con intensidad. La Cuaresma es un tiempo importante de oportunidad para cualquier persona y más aún para un cofrade riosecano. Además de lo estrictamente personal e íntimo donde lo inminente, nuestra Semana Santa, esa tradición heredada identitaria, juega un papel fundamental está la actividad que se genera de forma pública y que es absolutamente enriquecedora: Jornadas de hermandad, culturales, conciertos... Por otra parte los niños ya comienzan el ritual, juegan a ser mayores y sacan a la calle los pasos de palo. Se respira Semana Santa.



- ¿Qué va a tener de especial este año la Pasión al ser la primera vez que la vive como alcalde?



- Si algo tiene de particular nuestra Semana Santa es que aunque haya perdurado inalterable al tiempo (nuestras procesiones se han desarrollado de la misma forma año tras año durante más de 400) en cada Semana Santa hay vivencias particulares singulares. En mi caso será especial por mi nueva condición de alcalde aunque la forma de afrontarla no va a variar mucho, más allá de la responsabilidad adquirida y del cuidado que ponemos en cada gestión de lo público para el que tengo un gran equipo de colaboradores amén de la propia Junta local de Semana Santa que hace una labor imprescindible.



- ¿Hay alguna novedad en la Semana Santa de Medina de Rioseco este año?


- Bueno ya lo dijo don Miguel de Unamuno en el 1932 en el diario El Sol, "Era la misma procesión de antaño..." No es la innovación el elemento característico de nuestros desfiles procesionales. Quizás será novedad el Sábado de Dolores, porque no todos los días pregona nuestra Semana Santa una Ministra del Gobierno de la Nación. Lo demás siempre igual, por el peso de la tradición y siempre diferente, por las vivencias propias de cada uno.



- ¿Por qué es tan especial la Pasión en Rioseco?


- Difícil explicarlo con palabras. Hay que vivirlo para sentirlo. Pero quizás los datos, aunque fríos son objetivos, pueden dar una idea: Más de 4.000 cofrades en una localidad que se aproxima a los 5.000 habitantes. Es un hecho social total, auténtico, una tradición guardada con rigor. Es ese tesoro más querido que los riosecanos guardamos con celo y que cuando el calendario apunta al día D y el reloj la hora H desencadena un cúmulo de sentimientos, recuerdos, vivencias derivadas de la fe y del aprendizaje de nuestros mayores. Un desencadenante de sentimientos a flor de piel de los riosecanos que quien nos visita entiende que es un espectáculo único digno de presenciar. Pero más allá del espectáculo único que se genera es un fenómeno sociológico singular. Quizás por ello seamos Fiesta de Interés Turístico Internacional o tengamos incoado el expediente de Bien de Interés Cultural de carácter Inmaterial.


- Hay tradiciones que cuesta mantener en el medio rural, sin embargo la Semana Santa en lugares como Rioseco mantiene una vigencia cada vez más fuerte y la renovación está asegurada, ¿por qué ocurre?



- Ahora que en la enseñanza está de moda el "learn to learn", el "aprender a aprender" en estos tiempos en los que todo cambia de manera muy rápida y lo que tratamos de inculcar es la forma correcta de aprender en lugar del propio contenido quizás en nuestra Semana Santa veamos un buen reflejo. Somos seres sociales y como tal imitamos conductas y tratamos de proyectarlas. Se produce un gran sentimiento de pertenencia a un grupo. El "soy cofrade de..." es una etiqueta social importante para un riosecano, se escucha con atención a los mayores, se aprende desde niño y se espera con paciencia la oportunidad. Y también se aprende jugando. Es fácil ver a los niños tocando el tapetán en cada pupitre o el sonido del Pardal. Eso ayuda a mantener la autenticidad y a que en cada Semana Santa se obre el "milagro". Vuelvo a don Miguel, "el anciano cree ver la que vio de niño y el niño aun sin darse de ello cuenta espera ver la misma cuando llegue a anciano".


- ¿Qué momentos le parecen más significativos?


- En Medina de Rioseco uno no debe quedarse quieto esperando ver pasar los pasos, porque se perdería mucho. Hay que venir pronto y ver la procesión civil de los gremios, donde las hermandades se van buscando unas a otras a toque de Pardal para asistir juntos a los Santos Oficios y comenzar el rito procesional. Hay que ver salir los pasos de las Iglesias casi rozando el dintel de sus puertas. Hay que ver girar esas máquinas procesionales con las iglesias catedralicias de fondo. Hay que ver sus bailes en la Calle al son de la música, en esa estrecha rúa soportalada que parece fue hecha para este momento. Hay que acercarse a la rodillada, a la genuflexión de los pasos ante la Virgen de la Cruz. Hay que entonar la Salve en el fin de la procesión acompañando a todo un pueblo en un momento emotivo. Pero sobre todo y ante todo, hay que llevar los ojos bien abiertos para no perderse detalle de cada gesto, porque cada instante impacta y conmueve.



- ¿Cómo se consigue mantener el interés turístico de celebraciones como la Semana Santa, que son ya tan conocidas y tienen una historia centenaria?


- Por un lado nuestra Semana Santa, es un museo a cielo abierto y más aún en nuestro conjunto histórico artístico, con los pasos dialogando en un contexto en el que tuerces una esquina y te encuentras con una iglesia de dimensiones catedralicias a cada cual más imponente. Por otra parte y más significativo todavía, porque seguimos al dictado lo que nuestros mayores nos enseñaron, en Rioseco no queremos imitar otras Semanas Santas, hacemos con mucha pasión y devoción lo que nuestros antepasados nos enseñaron, lo que constituye la mejor forma de recordarles y homenajearles, manteniendo la esencia y sumando autenticidad, y por ende, atractivo.