Empleo, un precario Derecho

Empleo, un precario Derecho

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La multiplicidad de propuestas contractuales existentes en el mundo laboral me lleva a pensar que se parecen mucho a las múltiples ofertas que las compañías de telefonía ofrecen en sus contratos, si en este contrato tienes por un precio determinado, menos megas, más minutos, en otro contrato por otro precio hay más megas más minutos y más precio, así tantos contratos como necesidades hay.


Si los trasladamos a las contrataciones laborales dependiendo del contrato elegido tendrá un trabajador más o menos derechos y un empleador más o menos obligaciones.


Al final se crean una serie de dudas sobre qué contrato sustenta los derechos del empleado. Es, en definitiva, un conocimiento precario de los derechos y obligaciones.


Y esto se soluciona con un contrato único. Porque la necesidad para el trabajador es única, un empleo y, para el empleador debería ser también única, un empleado, y en ambos casos -sin ninguna duda- bien formado.


Pero la multiplicidad de contratos no es solo uno de los múltiples elementos que conforman las relaciones laborales y, que creo, las precariza.


La base de una buena relación laboral es tener unos trabajadores formados, y que hasta ahora solo los sindicatos hayan sido los titulares de dar esa formación es otro de los elementos que han impedido evitar el empleo precario, porque ha imposibilitado que fuesen los propios trabajadores los que eligiesen, en base a su especialización, la formación suplementaria con la que mejorar, perfeccionar sus conocimientos y aptitudes profesionales para un futuro laboral.


Con los cursos de formación que hasta ahora se han dado, lo que se ha potenciado ha sido trabajadores no especializados en su actividad principal, peones que saben poco de mucho. La frase, “aprendiz de mucho, maestro de nada”, se torna en el mundo laboral español como una contundente y dramática verdad, que ha impedido aprovechar a las empresas la riqueza laboral (que por diversas circunstancias tiene este pais) y que, con una adecuada enseñanza, deberían haberse formado mejor, profesionales más preparados en un mundo laboral más exigente y sin ningún coste para nadie.


Así pues, la propuesta para mitigar la precariedad laboral que propone Ciudadanos se basa en tres ejes: un contrato único; una mochila que acumula "derechos", y rebajas en las cotizaciones a la Seguridad Social a las empresas de un mismo sector que "despidan menos".


Si alguien creía que las relaciones laborales iban a estar exentas de los cambios que se producen en la sociedad y la industria, es que cree que hace unos días acaba de nacer la revolución industrial. El concepto de revolución industrial decimonónico (que tendrá el siglo XIX que se quiere repetir la historia) ya no es el mismo, antes solo había dos actores el industrial, su industria, y el trabajador, y por medio, una posición de poder que había que escalar y, en eso, no le quito valor a la lucha de los trabajadores.


Pero el problema deviene de no darse cuenta o no entender que han arribado una nueva industria, otra industria que ha supuesto otra revolución,”la tecnológica” que a su vez ha cambiado la industria tradicional y por tanto, está haciendo cambiar de golpe todo el mundo laboral y sus relaciones.


En este paisaje actual del trabajo y del empleo subsisten varios actores como decía, la tecnología y sus trabajadores creados, formados específicamente para esa labor, por otro lado la industria y sus trabajadores y, como objetivo, la productividad al menor costo, y dependientes para alcanzar dicho objetivo de la industria tecnológica, y por último,  la multiplicidad de pequeños empresarios (autónomos) con sus necesidades y obligaciones.


Al igual que la industria evoluciona proporcionalmente a la evolución de la tecnología, el empleo no lo hace asi.


Las obligaciones laborales siguen fijadas en parámetros antiguos de hace dos siglos y deben evolucionar también con la asupcion de nuevas herramientas que hagan desaparecer la precariedad laboral que se ha instalado en este país por culpa, principalmente de ese muro instalado sobre una seguridad laboral imperfecta.