Bragança, tierra de acogida y vida

Bragança, tierra de acogida y vida

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“Creemos en un Estados Unidos generoso, un Estados Unidos compasivo, un Estados Unidos tolerante, abierto a los sueños de una hija de inmigrantes que estudia en nuestras escuelas y jura fidelidad a nuestra bandera", decía el expresidente Barack Obama. En estos tiempos de miedos, fobias y extremismos, el concejo de Bragança se convierte en un espejo donde mirarse.


Este sábado, y con la presencia del vicepresidente de la Câmara Municipal, Paulo Almendra, acompañado por la vereadora Fernanda Morais, se celebró el 14 Encuentro Bragança y la Comunidad Internacional. Una decidida apuesta que pretende reunir familias y personas naturales de países extranjeros, es decir, inmigrantes, que eligieron el Concejo de Bragança como su lugar de residencia y de trabajo.


Con este evento, tal como señaló el vicepresidente Almendra, "se mantiene el deseo de aproximar familias y personas inmigrantes de diversos países del mundo, que viven en Bragança, permitiendo un momento de convivencia e intercambio de experiencias para profundizar en sus relaciones sociales".


Inmigrantes en Bragança


Este año han estado presentes 21 nacionalidades: África del Sur; Alemania; Estados Unidos da América; Argelia; Armenia; Azerbaiyán; Bielorrussia; Brasil; Bulgaria; China; España; Georgia; India; Lituania; Marruecos; México; Nepal; Perú; Rumanía; Suiza y Ucrania.


Estas nacionalidades estuvieron representadas por unas 120 personas, que incluían, principalmente, familias residentes hace muchos años en Bragança, o bien personas que, recientemente, eligieron este concejo como territorio de realización de sus trayectorias profesionales y familiares. Todos ellos de habla perfecta del portugués, lo que indica el nivel de inmersión en la cultura lusa.


El almuerzo de convivencia tuvo lugar en el Restaurante Rota dos Sabores - Mercado Municipal de Bragança, que fue seguido de una tarde de variadas actividades, con actuaciones musicales con músicas tradicionales de los países de origen o de autores portugueses -qué bien sonaba el bolero con sabor a Machín-, la samba - bossa nova, o un fado, recital de poemas, danzas... entre otras actividades, con la singularidad de que fueron ejecutadas por los propios inmigrantes.


A este respecto, como dato a título informativo, apuntar que según el RIFA – Relatório Imigração, Fronteiras e Asilo 2016 (SEF), 2.685 personas extranjeras residen en el Distrito de Bragança, teniendo un crecimiento del 11,6% entre 2015 y 2016.


El vicepresidente de la Câmara de Bragança, Paulo Almendra, y la vereadora Fernanda Morais El vicepresidente de la Câmara de Bragança, Paulo Almendra, y la vereadora Fernanda Morais


Trajes tradicionales, bailes oriundos -qué salero bailón el de los brasileños-, la alegría mexicana con su sombrero charro, el bolero 'Toda una vida' que sabía a Machín, a ritmos afrocubanos, una oda al amor verdadero si es que existe; el colorido y vistosidad del este y de la India, las rastas afros... Toda una mezcolanza de razas, culturas y personas que enriquecen al territorio donde se asientan. Y, con este evento de convivencia, la Câmara Municipal de Bragança ha dado un ejemplo de que el enemigo viene en limusina, no en patera, y en busca de una vida mejor.


Ya decía Günter Grass que “Europa no debería tener tanto miedo de la inmigración: todas las grandes culturas surgieron a partir de formas de mestizaje". No señor, el problema no es la inmigración, es la educación, ser distinto no es ser inferior, cachis!


FOTOS LUIS FALCÃO