Región

Investigadores salmantinos contra enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares

27 enero, 2018 12:10

Investigadores de España y Portugal han constituido la Red Ibérica de Estructura Arterial, Hemodinámica Central y Neurocognición. Varios grupos de científicos de ambos países unirán sus esfuerzos para mejorar los estudios que se llevan a cabo en torno a problemas como la rigidez arterial, un marcador que predice el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. Pedro Guimarães Cunha, coordinador de la red e investigador de la Universidade do Minho, en Braga, y Luis García Ortiz, de la Unidad de Investigación del Centro de Salud La Alamedilla de Salamanca, integrada en el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), han impulsado su creación.

La nueva red “pretende convertirse en un foro de debate científico sobre el campo de la estructura y la función arteriales, y sus asociaciones con enfermedades cardiovasculares y cognitivas, como la demencia”, afirma Pedro Guimarães en declaraciones a DiCYT. “Los ciudadanos portugueses y españoles comparten muchas características en común y enfrentan problemas similares de salud pública”, comenta.

Los investigadores que ahora se agrupan compartirán conocimientos, experiencias y protocolos de investigación que “pueden conducir a nuevos enfoques para estos problemas”. En conjunto suman 17 grupos repartidos por toda la geografía de la península ibérica y que incluyen académicos, investigadores y profesionales de la salud que trabajan directamente con los pacientes.

“Una de las principales características de esta red es que incluye colegas de diferentes orígenes y diversas disciplinas”, destaca Pedro Guimarães, “médicos, investigadores, biólogos, ingenieros, farmacéuticos, bioestadísticos y psicólogos, lo que permite nuevos enfoques de investigación y nuevos conocimientos sobre el problema de las enfermedades cardiovasculares y cognitivas”.

Aunque españoles y portugueses realizan investigación de gran calidad en este campo, “faltaba una integración más amplia de los recursos de la península”. Al llenar este vacío, se abre la posibilidad de investigar en diversos centros con poblaciones que sufren problemas similares de salud.

Contribuciones desde Salamanca

Pedro Guimarães, referente europeo en este campo, se puso en contacto con los investigadores del Centro de Salud de La Alamedilla por las importantes contribuciones que han realizado a la comprensión de la rigidez arterial en los últimos años. “Estamos estudiando cuáles son las causas de que en unas personas las arterias envejezcan más rápido que en otras, lo cual se relaciona con más problemas de infartos y demencia”, apunta Luis García.

“Existen factores de riesgo que influyen en la rigidez arterial y ésta a su vez hace que aparezcan las enfermedades”, de manera que este marcador intermedio es muy importante. Por eso, una de las aportaciones de los investigadores salmantinos es probar y validar diferentes dispositivos para medir la rigidez arterial. Otra línea de investigación importante del grupo es comprobar si las nuevas tecnologías pueden ayudar a la población a mantener estilos de vida más saludables.

En busca de proyectos europeos

El contacto entre el experto de la Universidade do Minho y los investigadores de Salamanca fue el origen de la red, ya que a partir de ahí cada una de las partes localizó a los especialistas en rigidez arterial de sus respectivos países. Ahora todas estas experiencias se compartirán con todos los integrantes. “Lo primero es realizar un balance sobre los dispositivos que tiene cada grupo y el tipo de población con el que trabaja”, asegura, “también nos falta homogeneizar los instrumentos de medida”. A partir de ahí, la red buscará financiación a través de proyectos europeos a través de instrumentos como Interreg, que busca, precisamente, la cooperación transfronteriza.

En el norte y en el centro de Europa hay estudios sobre los parámetros medios de rigidez arterial de la población, mientras que en estas latitudes este tipo de investigaciones son más escasas, así que la red contribuirá a reforzarlas.

Sus miembros tienen intención de mantener reuniones periódicas, al menos dos veces al año, una en cada país, en las que presentarán sus trabajos de investigación y debatirán los asuntos más relevantes en este campo. Los grupos también realizarán intercambios de personal para conocer más de cerca el trabajo que se desarrolla en cada lugar y promoverán protocolos de investigación conjuntos.