La hostelería, un sector de dos velocidades al hilo del turismo

La hostelería, un sector de dos velocidades al hilo del turismo

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Acaba de comenzar 2018, el año de la consolidación definitiva de la recuperación económica, según apuntan diversos estudios de agencias de calificación, bancos, analistas financieros… pero, ¿qué opinan los propios protagonistas de que cada día la economía siga su curso? ¿Cuál es la situación actual de cada uno de los sectores que conforman el engranaje del tejido productivo? NOTICIASCYL continúa su serie dominical en la que analizará el estado actual de los sectores económicos de Salamanca.


Arrancó la semana pasada con uno de los motores de la provincia, el comercio, y este domingo es el turno para la hostelería, que se ha convertido en referente, sobre todo en la capital, debido al tirón turístico, ofreciendo decenas de miles de empleos tanto en hoteles como restaurantes y bares de tapeo. También en la provincia gracias al auge del turismo rural, donde naturaleza y gastronomía se asocian en planes de fin de semana.


Estamos hablando del sector que más aporta al Producto Interior Bruto (PIB) de Salamanca junto con el comercio, que además proporciona empleo a uno de los grupos más castigados por el paro en la provincia charra, los jóvenes. Un sector que también es sensible al cambio climático, pues por ejemplo la prolongación del buen tiempo favorece la instalación de terrazas durante más meses y al mismo tiempo se alarga la temporada de viajes. De hecho, a la espera de la confirmación oficial el próximo martes 23 de enero con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), Salamanca batirá un año más el récord de turistas.


La crisis también afecto a la hostelería, pero menos, en la provincia charra. La típica frase de “el día que cierren bares entonces sí que estaremos en crisis”, pronunciada allá por 2008, en los albores de la recesión, se hizo realidad pocos años después, durante los años más duros de la crisis económica en España. Salamanca aguantó el tirón gracias al turismo y a que desde el Ayuntamiento y la Asociación de Empresarios de Hostelería supieron reinventarse para asociar el tándem hostelería-turismo a la calidad gastronómica. Porque al visitante español no sólo se le conquista por el ojo con los monumentos, también por el estómago, y así se muestra en cada feria a la que se acude, tanto nacional como internacional, así como eventos especializados como Madrid Fusión durante la próxima semana.


Grandes diferencias entre el centro y los barrios


Ahora bien, hablamos de un sector de dos velocidades. En la capital, los negocios del centro se benefician del tirón turístico tras esa reinvención. Los grandes empresarios hosteleros han mejorado su oferta con cartas especializadas, terrazas durante todo el año y amplia presencia en internet, pues las nuevas tecnologías se han convertido en el gran aliado de la hostelería. No hay turista que no consulte páginas web y aplicaciones de teléfono móvil en busca del mejor plato o la mejor tapa que degustar. Así lo ha visto siempre el presidente de los hosteleros salmantinos, Alain Saldaña, cuyo principal objetivo es la promoción en el exterior como marca de referencia.


Este año será fundamental para ello con la celebración del Octavo Centenario de la Universidad de Salamanca. Se prevé en la capital charra la presencia de hasta 20.000 expertos de todo el mundo para participar en congresos de ámbito internacional, pero también la llegada de numerosos turistas al hilo de la programación cultural paralela. Por ejemplo, destaca un concierto único de Bob Dylan en marzo.


Ahora bien, la hostelería, que proporciona mucho empleo en la ciudad, también tiene sus efectos negativos. En primer lugar, que se trata de trabajos muy temporales, incluso con contratos escalonados de horas aprovechando la legislación vigente, y en algunos casos en condiciones muy precarias. Y como es un sector que da mucho empleo, genera un efecto llamada entre jóvenes que prefieren dejar los estudios para adentrarse en el mercado laboral. De hecho, el comercio y la hostelería, en su conjunto, tienen casi 18.000 parados, siete veces más que la construcción.


Mientras, los bares y restaurantes de los barrios sobreviven entre montones de trabas fiscales y se adaptan a las necesidades de cada zona. Los hay que abren principalmente por la mañana de lunes a viernes, pues se encuentran en calles con múltiples oficinas, mientras otros se han especializado en comidas rápidas al hilo de grandes núcleos comerciales. Pero, sobre todo, están los negocios que sobreviven gracias al tapeo de fin de semana. Por tanto, estos establecimientos, principalmente regentados por autónomos, suponen un importante esfuerzo laboral, que dificulta conciliar con la vida familiar. Y es que los múltiples impuestos a los que están sometidos hacen difícil dejar el negocio sólo en manos de empleados.


Dos velocidades también en los pueblos


En la provincia ocurre lo mismo que en la capital, dos velocidades en función de las cabeceras de comarcas y pueblos turísticos. La despoblación ha dejado a decenas de pueblos sin apenas habitantes, y los que quedan están ya muy envejecidos, de ahí que hayan cerrado muchos negocios, pues tener allí un bar sólo para los fines de semana no es rentable.


Pero en las zonas turísticas también tienen sus problemas. Principalmente porque dependen del tiempo, si nieve en las zonas junto a la estación de esquí Sierra de Béjar-La Covatilla, si llueve en la Sierra de Francia para facilitar la práctica de deportes de naturaleza. A lo que se añaden las cargas fiscales sobre el sector hostelero, principalmente para los autónomos. Sólo perviven grandes núcleos turísticos como Béjar, Ciudad Rodrigo, La Alberca, y también entre comillas porque no trabajan todas las temporadas.


Mientras, destaca el auge de los cámpings, un sector dinámico que ha sabido adaptarse a la normativa cambiante de la Junta de Castilla y León, donde la hostelería también tiene su hueco. Porque las tiendas de campaña durante algunos días han dado paso a autocaravanas y largas estancias en bungalós, con una clientela fija que también busca buenos servicios de alojamiento y gastronomía. Sobre todo gracias al turismo de naturaleza.


No obstante, desde la Asociación de Empresarios Salmantinos de Campings (Aescam), su presidente, Juan Agustín Fernández, reclama más promoción por parte de las administraciones, no sólo del turismo rural típico en hoteles y casas. También considera necesario una mejor señalización en las carreteras para que los turistas puedan encontrar mejor los cámpings. Porque también es una parte de la hostelería que genera empleo durante los últimos años en la provincia de Salamanca.