RedMadre, la brújula para las embarazadas desorientadas

RedMadre, la brújula para las embarazadas desorientadas

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La serie dominical de NOTICIASCYL sobre las asociaciones de la provincia de Salamanca tiene como protagonista este domingo a RedMadre, que surgió hace diez años como una fundación nacional y en Castilla y León es enlace entre las asociaciones locales y las administraciones públicas. Y es que esta región fue la primera en legislar la protección a las mujeres embarazadas, la denominada ‘Ley RedMadre’.


Su coordinadora en Salamanca, Loreto Cibanal, explica que la principal labor de esta asociación es ofrecer ayuda tras un embarazo no planificado, con acompañamiento a las madres hasta los dos años del bebé. No siempre se trata de ayuda económica, pues estas mujeres también precisan apoyo emocional, legal o incluso reorientar sus estudios en el caso de las más jóvenes. Es, por tanto, la brújula para las embarazadas desorientadas tras recibir una noticia no esperada, a través del teléfono 646 46 44 33 y en breve en un nuevo local en la calle Juan de la Cosa 2-4.


Las ayudas pueden ser, según cada caso, asistencia médica, psicológica y jurídica gratuita, apoyo en la búsqueda de empleo y de guardería, alojamiento en casas de acogida de emergencia, entrega de enseres y materiales para el cuidado del bebé. “Nos conocen por dar pañales y leche, pero hay mucho más en las ayudas que se pueden ofrecer”, incluso facilitando alojamiento en casas de acogida, información sobre los recursos disponibles en cada zona, acompañamiento personalizado durante el embarazo y mediación familiar.


Información que se plantea como alternativa al aborto, “que parece la salida más cómoda que ofrece la sociedad por presiones económicas, laborales o sociales, pero en realidad es un grave problema para la mujer”. Incluso Loreto Cibanal lo considera otra forma de violencia de género, “porque el papá de la criatura no tiene esta presión”.


Para ello, la asociación trabaja en red, con derivaciones a profesionales de psicología y resolución de problemas legales si fuera necesario. Incluso apoyo espiritual, “hasta personas ateas y agnósticas lo llegan a reclamar”. Porque lo que se busca desde RedMadre es que las embarazadas dispongan de toda la información posible para que puedan tomar una decisión con plenas garantías.


Y si finalmente las mujeres deciden abortar, también se les presta ayuda psicológica y emocional. “Nadie habla de las sombras del aborto, porque luego una mujer no encuentra los apoyos para contarles cómo se siente. Parece que las personas que han abortado no tienen derecho a estar tristes. Nosotras estamos ahí en ese momento”, afirma Loreto Cibanal. Para ello, la asociación cuenta con voluntarias que han pasado por la misma situación. “Es importante ese testimonio porque muchas chicas piensan que no van a superarlo”.


Además, la labor de RedMadrid también tiene una vertiente educativa, con conferencias en centros de Educación Secundaria, donde se realiza una comunicación en favor de la vida y de la maternidad a los jóvenes, un colectivo más proclive a los embarazos no deseados. Aunque no es el perfil mayoritario que atiende la asociación, pues hay chicas de catorce años pero sobre todo de 25 a 35 años, el mayor grupo. Tampoco hay un sesgo cultural, “he llegado a atender a una doctora de 43 años que quería abortar”. En 2017 se atendieron cuarenta expedientes nuevos.


Dificultades para llevar a cabo la labor


RedMadre desarrolla su actividad gracias a las ayudas del Ayuntamiento de Salamanca, la Diputación y las aportaciones de empresas privadas y donaciones particulares, pues la Junta de Castilla y León apenas llega a los 10.000 euros para el conjunto de las nueve provincias. Además, Loreto Cibanal lamenta que se lleva a cabo el incumplimiento normativo por el cual en los centros de salud tienen que entregar información sobre RedMadre cuando llega una mujer embarazada con pretensiones de abortar, “para que, ante la duda, puedan ver que hay otras salidas”.


Por otro lado, está el problema de la conciliación familiar de las madres que viven solas. “No hay guarderías públicas fuera del horario estrictamente escolar y muchas madres no pueden acceder a un trabajo por ello”, denuncia la coordinadora de RedMadre, que reclama a las administraciones públicas más atención en estos detalles para facilitar la incorporación de las mujeres al mercado laboral y poder conciliarlo con su nueva vida familiar.