El PIB de la despoblación

El PIB de la despoblación

|

Cualquiera que haya leído el título habrá llegado a la conclusión que estoy escribiendo o voy a escribir sobre el PIB del ámbito rural. El resultado de sumar todos los bienes y servicios dentro de un periodo, en este caso de un año productivo en un territorio determinado.


Hoy escribo de un PIB  pluscuamperfecto, un PIB en pasado, (en esta Comunidad hay que ir pensando así, que hubiese sido) datos que un año tras otro “hoy restan” y que, debiendo sumar, no se contabilizan (por no ser bienes objetivamente contables, presentes, pero que de existir, sí crearían riqueza) son datos que debería permitir la elaboración de otro PIB…


“EL PIB DE LA DESPOBLACIÓN”


 Ese PIB debería contener los datos objetivos y subjetivos de la riqueza que la población emigrante ha dejado de producir.


Aunque el capital humano está definido por ser el conjunto de recursos humanos que posee una empresa o institución económica, no es menos cierto que ese capital humano también cumple más o menos una misma función en un territorio bajo administración pública, ya sea esta local provincial, regional o estatal.


Se ha dicho por activa y por pasiva, y así se ha defendido por muchos, que los derechos no son del territorio, que los sujetos de los Derechos son las personas, y que el Estado debe financiar, ergo debemos extraer que la pérdida de población acentúa la pérdida de riqueza -año tras año- empobreciendo, aún más, el territorio y la población residente.


Castilla y León y, más en concreto, la provincia de Salamanca han perdido población, han perdido un capital humano que debería aparecer en un PIB que ya he denominado un PIB pluscuamperfecto, lógicamente supuesto aunque no ficticio, pues esa pérdida está contabilizada, es objetiva y por lo tanto daría un PIB distinto.


Como dato objetivo, CyL ha perdido -solo en el año 2016- 23.124 habitantes. Salamanca, más en concreto, ha perdido en diez años algo menos de 15.000 habitantes hasta 2016.  Pero los datos siguientes son muchos peores, en el primer semestre del año que nos dejó, Salamanca perdió 1.841 personas.


Continuaría para evidenciar el desastre demográfico que nos ha dejado el bipartidismo, por la riqueza, que en este caso se ha dejado de crear por la simple ausencia de esos 15.000 habitantes, más comercio, más derechos y obligaciones para con sus ciudades y ciudadanos.


Igualmente se habla de modo informal de "mejora en el capital humano" cuando aumenta el grado de destreza, experiencia o formación de las personas de dicha institución económica.


Y si esa población, o al menos una parte importante, es población joven formada aquí, que por no encontrar aquí también un medio de vida, un futuro, se ve obligada o la obligan a buscar una actividad o futuro profesional fuera de su territorio de formación o de nacimiento, empeoramos con ello la situación, creamos un fondo de profesionales formados en nuestras Universidades y de emigrantes al mismo tiempo.


Que el título de capacitación lleve añadido el título de expulsión, el de emigración.


Llegados a este extremo debemos evaluar y analizar los datos económicos de ese “PIB de la despoblación” que nos indicará cuántos servicios -obligados por el Estado a prestar- se han perdido por ese descenso de población. Tras esos servicios cuánta población a mayores y funcionarios que deberían trabajar en la provincia y no están. Los datos económicos generales que toda actividad humana realiza porque, sólo así -con datos concretos- podemos fijar mucho más la atención de los políticos sobre un hecho que ya se ha vuelto normal.


Se ha vuelto normal a la visión del partido en el poder que nada hace por evitar la pérdida de una media de 1.500 personas al año.


Y esos datos deben ser denunciados y expuestos para que todo el mundo los vea, enfrentarlos con los políticos, un cara a cara con la realidad, un claro y contundente reflejo de su gestión.


Deben reconocer y asumir una cierta responsabilidad de lo que han hecho -con no hacer nada- para atajar esta sangría demográfica que no cesa.