La crónica de una muerte anunciada… o no

La crónica de una muerte anunciada… o no

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1928. Ese fue el año en el que en el Parque del Retiro de Madrid se ubicó en España la primera cabina telefónica. Funcionaba con fichas y tenía un aspecto rudimentario. Nada que ver con las de ahora. Fue a partir de los años 60 cuando se comenzó a usar con monedas y arrancó un auge que se ha ido apagando con el paso de los años.


“La demanda de este servicio se ha reducido dramáticamente motivada por la penetración de la telefonía móvil en todos los segmentos de la sociedad y la extraordinaria cobertura móvil”, asegura en declaraciones a NoticiasCyL, María José Gutiérrez, de Telefónica.


La compañía apunta que en la actualidad existen en España un total de 16.389 cabinas de las cuales 756 se sitúan en Castilla y León y un total de 168 en Valladolid y provincia, lejos de los 55.000 teléfonos en la vía pública con los que se contó en 1999. No en vano, el eurobarómetro de 2017 indica que el 88% de los españoles nunca ha utilizado una cabina, lo que hace pensar que estas tienen sus días contados o que su uso puede ser otro.


Del no al sí


“Contra todo pronóstico, el Consejo de Ministros de final de año aprobó mantener un año más las cabinas. Como no puede ser de otra manera cumpliremos estrictamente con lo establecido para ofrecer el mejor servicio”, apunta María José Gutiérrez.


Todo después de que el Gobierno indultara a unas cabinas telefónicas que estaba previsto que desaparecieran de las calles desde el 1 de enero de este año 2019 que acaba de arrancar. El Consejo de Ministros aprobó, a finales de diciembre, un Real Decreto que eliminaba la obligatoriedad de guías telefónicas y servicio de consulta sobre números de abonado pero mantenía la exigencia de que exista un número determinado de teléfonos públicos dependiendo de la población de cada localidad.


Los socialistas han decidido mantener las cabinas hasta la próxima trasposición a España del Código Europeo de las Comunicaciones Electrónicas (con  un plazo de dos años) en una decisión que ha causado sorpresa ya que tanto la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y el borrador del Real Decreto del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital eliminaban estas cabinas del servicio universal de telecomunicaciones.


Cabinas situadas en la Plaza del Carmen.


Desuso y vandalismo


Echando un vistazo al panorama europeo son muchos los países que hace tiempo dejaron de contar con estas cabinas de servicio universal. Entre ellos están Bélgica, Estonia, República Checa o Finlandia. Francia ha decidido además recientemente excluir a estas del servicio universal lo que provocará que Orange comience muy pronto a desinstalarlas.


Competencia ha aclarado además que el 81% de los ciudadanos del país, en respuesta a la consulta pública de la Comisión Europea sobre la reforma de la normativa de telecos, están en  desacuerdo o muy en desacuerdo con mantener las cabinas dentro del servicio universal.


Un servicio que cuesta a Telefónica, al año, aproximadamente cinco millones de euros y cuyo mantenimiento se ha encarecido desde el año 2016, según la información de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Una de las causas puede ser el vandalismo. Estas cabinas se han convertido en un foco, sobre todo, los fines de semana y no suele ser raro que aparezcan rotas o quemadas a altas horas de la madrugada.



La nueva vida de las cabinas


Nueva cabina en Granada.


Tras el indulto a las cabinas que parece que retrasará su desaparición, Telefónica junto a su filial onthespot con iUrban, han digitalizado alguna de ellas para convertirlas en puntos inteligentes de información sustituyendo el teléfono por una pantalla digital como la que podemos ver en la fotografía y además con un punto de recarga para el móvil.


De esta forma, algo que se había quedado desfasado en esta era de las nuevas tecnologías, se convierte en una “oficina turística” en la que consultar puntos de interés, eventos o locales en los que disfrutar de una buena comida o cena, en algo que puede ser muy útil para la concejalía de turismo de muchos ayuntamientos de nuestro país.


De momento es en Andalucía donde este modelo de cabina, moderno y funcional se encuentra ya operativo con una acogida satisfactoria por parte de sus usuarios. Concretamente en Málaga, Sevilla y recientemente en Granada.


Las cabinas han pasado de tener fecha de caducidad en abril a reinventarse. Parece que lo que era la crónica de una muerte anunciada puede revertirse. Son muchos los que se resisten a su desaparición y apuestan por su reinvención. Ideas no faltan.