“Pueden disfrutar de un teléfono móvil aunque no controlen sus manos”

“Pueden disfrutar de un teléfono móvil aunque no controlen sus manos”

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La tecnología móvil alcanza a mayores, jóvenes y adultos. Cada vez son más las aplicaciones que podemos tener en nuestro teléfono móvil con múltiples funciones. Ciertos colectivos como las personas con  discapacidad  motora necesitan avances y facilidades para poder disfrutar de las tecnologías al igual que el resto de la sociedad.


Desde la Universidad de Valladolid, el equipo de Ingeniería Biomédica ha encontrado una solución para garantizar el ocio a las personas con grave discapacidad. Estos investigadores tienen un vínculo especial con el Centro de Referencia Estatal de discapacidad y dependencia de León, ubicado en la localidad de San Andrés del Rabanedo, ya que estudian y evalúan sus proyectos tecnológicos con usuarios de este centro. El último de sus avances en el sistema Brain Computer Interface lo hemos podido conocer esta semana en el CRE.


NoticiasCyL se ha trasladado hasta sus jornadas en el CRE para hablar con el equipo investigador, compuesto por el director, Roberto Hornero, y los investigadores, Víctor Martínez y Eduardo Santamaría. Los protagonistas nos cuentan que su principal motivación para desarrollar este proyecto se centra en acercar la telefonía móvil a personas que no pueden controlar sus dedos o sus manos ya que actualmente es un servicio necesario para la vida laboral y personal. “Queremos reducir la brecha que sufre este colectivo”, apuntan los investigadores.


Equipo de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Valladolid


Un avance a través del cerebro


El nuevo proyecto Brain Computer Interface consiste en una novedosa aplicación que solo necesita las ondas cerebrales, de manera no invasiva, para detectar que aplicación del teléfono desea acceder el usuario como mensajería, la cámara fotográfica, llamadas o redes sociales. Los investigadores han probado el dispositivo con 18 personas con discapacidad física y cognitiva del CRE y los resultados han sido realmente “buenos”, según indica Hornero. Por su parte, el investigador Víctor Martínez nos confiesa que han alcanzado el 84,14% de precisión en sujetos con grave discapacidad  y alrededor del 90%  con las personas que no presentan ninguna discapacidad.



Casco, luces y el poder de la mente


Los usuarios se colocan el casco para capturar las señales de electroencefalograma, es decir, la actividad eléctrica del cerebro.  Posteriormente, la señal del cerebro llega al ordenador que se encarga de llevar a cabo el procesamiento para detectar en cada momento que aplicación es la que desea la persona en cuestión.


El cerebro da una respuesta natural ante un estímulo, esto es lo que estos investigadores han querido recoger en una sola aplicación de un sistema Brain Computer Interface. Antes de entrar la aplicación, se iluminan filas y columnas de forma aleatoria que coinciden con la aplicación correspondiente que desea el usuario. Una vez que la persona se encuentra en el menú de la aplicación móvil se vuelven a iluminar filas y columnas para fijarse en la opción que está pensando el internauta.



Un paso a la actualidad


El investigador Víctor Martínez nos explica los casos reales en los que el colectivo con discapacidad motora puede utilizar un teléfono móvil. Estas personas pueden realizar hasta 9 funcionalidades distintas, como el uso de Twitter con todas las opciones, la aplicación de Telegram con mensajería instantánea con el disfrute de sus ventajas, y por supuesto, contar con los avances para que estas personas puedan tener acceso a las servicios básicos de un teléfono móvil como mensajes, llamadas, lista de contactos, cámara, entre otros. “Todo lo que es esencial para que este tipo de personas con una grave discapacidad puedan disfrutar satisfactoriamente de un teléfono móvil”.


Una realidad en poco tiempo


El tiempo en el que han estado trabajando los investigadores para conseguir esta realidad tecnológica es de tan solo un año. Durante este periodo se incluye el diseño, la creación, el desarrollo y la evaluación del dispositivo, anuncia Eduardo Santamaría.


El objetivo: comercializar


El equipo de investigadores de Ingeniería de Biomedicina lanza este dispositivo móvil con el objetivo de mejorar la vida de las personas con discapacidad motora, pero también con la intención de que el proyecto salga al mercado.


El director Roberto Hornero reconoce que se necesitan una serie de mejoras para que el producto pueda comercializarse. La primera idea es la simplificación del casco para que no sea tan complicado de montar y sustituirlo por equipos inalámbricos. Otra de las ideas es la mejora del hardware, pero ellos se centran en el desarrollo de la aplicación, es decir, en el software.  “Un hardware más sencillo y con un mejor precio”, señala Hornero.