Crónicas camperas y de tentaderos en Raso de Portillo

Crónicas camperas y de tentaderos en Raso de Portillo

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Siempre es una satisfacción volver a las tierras donde pastan los bravos de la familia Gamazo, la ganadería más antigua de las que existen en España, aún sin tener antigüedad. Es la enésima vez desde que en 1988 pisara por vez primera estas tierras de toros castellanos.


Y cada vez que nos acercamos al Raso, allí está el veterano mayoral salmantino Rafa Agudo que, habiendo dejado su puesto por jubilación en manos de su hijo Juanan (más conocido por “Titi”) no hay día que no aparezca por las tierras donde campó a sus anchas a lo largo de cuarenta y cinco años, teniendo el rango y el honor de ser mayoral de esta emblemática ganadería.


Era día de tentadero, picante el sol en todo lo alto a eso de la lorquiana hora. “El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde”...


Los trastos del veterano diestro de El Bosque (Cádiz) preparados y listos en el burladero de matadores. El caballo de Rafa Agudo presto frente a chiqueros, donde Iñigo y Mauricio Gamazo tomaron notas de las becerras.


En otro burladero el bueno de Titi, que prestará ayuda en varas a su hermano. Junto a él nuestra gráfica Natalia Calvo para captar los momentos más interesantes, y en la grada Juan Sagarra Gamazo junto a mi amigo Chuchi (Curro Leyes) y un servidor.


Como disfrutamos del juego de las vacas y del buen hacer de Pérez Mota. ¿Cómo es posible que a un tío que torea tan bien no le den más sitio? ¡¡Inexplicable!!


Cinco fueron las eralas lidiadas donde, obviamente, hubo de todo. Pero en líneas generales fue un tentadero interesante. La primera erala fue un placer para el torero por su temple, repetición, bravura y a la vez dulzura.


Y la segunda para el ganadero, porque se arrancó sin titubeos cinco veces al jaco de Rafa, quien por cierto fue picador durante años del tristemente desaparecido Iván Fandiño. Y en la muleta consintió, aunque menos que su hermana primera por ser exigente.


El resto de las becerras tentadas tuvieron su aquel, pero sobre todo pudimos presenciar la técnica, el dominio, el saber estar en la cara de las vacas y el gusto que tiene toreando Manuel Pérez Mota. Un diestro del Sur olvidado por las empresas (el año pasado toreó una y este año aún está ayuno).


Fotohrafía: Natalia Calvo


Como “tapia” intervino en la lidia el novillero de la casa Juanito Sagarra (17 años). Pertenece a la escuela salmantina y ha mejorado notablemente desde la última vez que le vimos torear en los certámenes de Rioseco. Y como auxiliar de Pérez Mota le acompañó Juan Contreras, subalterno habitual de la cuadrilla de Daniel Luque.


Tras el refrigerio ofrecido por los ganaderos nos montamos en el todoterreno, con Juanan al volante, para que nos mostrase la camada de esta temporada. Juanan Agudo es el mayoral oficial del Raso; conocedor al milímetro de la extensa finca de casi 1000 hectáreas, no en vano desde que era colegial ha vivido en este precioso paraje y ha mamado los secretos de la ganadería.


Titi se hizo picador profesional como su hermano Rafa, y cuando sus tareas ganaderas se lo permiten se anuncia en las cuadrillas de novilleros y matadores. “En Francia- nos comenta jocoso el mayoral -me decían “tapón de champagne” por las leches que me daban los toros saliendo despedido del caballo. Ahora me respetan más y me dicen el alcalde”.


Todo un personaje este Titi que a pesar de su juventud es un libro abierto en materia ganadera. Es un gozo acompañarle porque te va diciendo toro a toro, utrero a utrero. Y de lejos, cuando divisa alguno o le preguntamos, enseguida te dice el número del costillar y las características del animal. O esta otra llena de curiosidad: “Mira Santos ese toro es capón porque no tiene ni morrillo ni huevos”. Las risas nos entró a Natalia, a Chuchi y a un servidor…


Fotohrafía: Natalia Calvo


Era un toro grandón, cornalón y destartalado que posiblemente irá a las calles. Unas 400 cabezas de ganado bravo, con los dos hierros originales: Raso de Portillo y El Quiñón (más medio centenar de carne) componen la mítica ganadería cuyos orígenes santacolomeños, vía Dionisio y Rita Rodríguez permanecen intactos.


Para esta temporada tienen reseñados varios novillos para la exigente plaza francesa de Parentis. De la camada de utreros apartarán para lidiar una novillada, y pendientes de un ayuntamiento (las elecciones dichosas) para lidiar una corrida de toros “bonita”, que matizaría Juanan.


Fotografía: Natalia Calvo


Y para el año que viene tienen previsto sacar dos corridas de toros que, seguramente, irán para Francia donde esta ganadería goza de gran prestigio. Toros con hechuras, badanudos y con presencia, novillos “XXL”, -otra matización jocosa de Titi cuando los animales tienen cuernos descarados- la mayoría negros zainos y algún colorado que suele salir de El Quiñón.


La tranquilidad y la paz reina por estos extensos prados, ahora carentes de aguas por las escasas lluvias, aunque el Raso dispone de varios arroyos y nunca falta tan preciso elemento para los animales y pastos.


Alrededor de las diez de la noche enfilamos camino de Pucela, y con el sol casi puesto en el horizonte Natalia y Chuchi abrieron las porteras de entrada a la finca para fotografiar el hierro y la leyenda de esta ganadería señera. Deliciosa tarde. Gracias, ganaderos.


GALERÍA DE FOTOGRAFÍAS: NATALIA CALVO