La cultura al servicio de los salmantinos: La Red de Bibliotecas municipales

La cultura al servicio de los salmantinos: La Red de Bibliotecas municipales

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Llevar la cultura a todas las zonas de Salamanca es una obsesión para el Ayuntamiento. Para ello se encuentra un servicio de bibliotecas que no solo ofrece cultura, sino una programación cultural amplia renovada cada tres meses. Así lo afirma la responsable de las bibliotecas municipales, Marieta Monedero, que sitúa a la lectura “en relación con todas las áreas del saber”. “Intentamos que la biblioteca sea un lugar de encuentro para satisfacer las necesidades de información, ocio y entretenimiento”, dice.


A ello se dedican en los seis centros actualmente abiertos, pero que se extenderán próximamente. La biblioteca Torrente Ballester, la central, se bifurca en otros lugares como Gabriel y Galán, Miraltormes, Barrio Vidal, Vistahermosa y La Vega, última hasta la fecha abierta el pasado 26 de julio de 2018. En todas ellas se agolpan las actividades, “distribuidas en diferentes días de la semana y para todos los públicos”, como asegura la concejala de Cultura, María Victoria Bermejo.


Detrás de todo ello, como se decía, se encuentra el insertar la biblioteca en la vida cultural del barrio y lo cierto es que se está consiguiendo. No en vano, el éxito de participación es un hecho, así como todos los datos numéricos hasta la fecha. 73.383 socios son los que estaban registrados hasta el pasado mes de octubre, 2.100 más que los que finalizaron el año, creciendo tanto en adultos como infantiles. Los préstamos se sitúan en 158.240 totales, la mayoría libros, y existen 231.829 documentos diferentes con un incremento de 5.600 durante el presente año. Los visitantes, además, se aproximan a una media de 1.700 diarios, una cifra nada desdeñable para una Capital Europea de la Cultura.


El día a día


Ellos, los visitantes, son los que hacen de la Red de Bibliotecas municipales un servicio esencial para la ciudad. Eso sí, nada sería sin sus trabajadores, con diferentes funciones según el centro en el que se encuentren. Si en las más pequeñas, las de barrio, el bibliotecario se debe encargar de todo, en la central todo se encuentra más distribuido. Sin embargo, Marieta Monedero destaca que en el día a día del trabajo destaca especialmente la atención a los usuarios, personalizada incluso para la recomendación de lecturas y la propia organización de actividades.


Esto convierte al servicio de bibliotecas en uno de los más valorados por los salmantinos. Un notable alto le dan los usuarios con más de un ocho sobre diez, algo que “da pie a seguir trabajando en este sentido”. No en vano, se están llevando a cabo diversas actuaciones de mejora en todos los centros como el acceso en la Torrente Ballester, la instalación de la red wifi donde no había o la mejora de instalaciones en otros casos para “que sea un lugar acogedor para todas las personas”.


También se trabaja en nuevas actividades, como el I Salón del Libro Infantil y Juvenil, que se celebra en la biblioteca Torrente Ballester hasta el próximo 1 de diciembre en colaboración con otras entidades e instituciones para “fomentar que vaya creciendo la lectura en niños y en toda la sociedad”.


La selección de los documentos


El aumento de los documentos año a año tienen varios culpables, y es que hay más de un procedimiento para que lleguen a los centros. “El primero es que las propias bibliotecas hacen selección de los fondos con las novedades. Se hacen en función de los que nos parecen adecuados para cada biblioteca”, comenta la responsable del servicio.


Sin embargo, los propios usuarios también pueden pedir sus recomendaciones a través de las desideratas aunque, evidentemente, es la biblioteca la que luego recoge la idoneidad de la propuesta. El proceso de compra posterior es largo para que lleguen a los estantes de las bibliotecas.


Y al final el espacio es limitado y, por tanto, los que entran tienen que sacar otros. “Una colección de una biblioteca tiene que estar viva. Por eso periódicamente se hacen expurgo de los fondos a los depósitos de la biblioteca, pero siguen estando en catálogo”, recoge Marieta Monedero. Además, otros pueden ser donados a bibliotecas de colegios o de pueblos en el caso de que estén repetidos y hay una petición al respecto.