Caminando por la provincia de Valladolid | ¿En qué pueblo estamos? XIX

Caminando por la provincia de Valladolid | ¿En qué pueblo estamos? XIX

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En el XVIII capítulo del ‘Caminando por la provincia de Valladolid | ¿En qué pueblo estamos?’, viajamos hasta Fresno el Viejo. Con su alcalde, Luis Miguel Muñumer, conocimos la historia, cultura y tradiciones de una localidad de gran belleza y para disfrutar con las múltiples actividades que plantea cada mes.


En este último número del año nos vamos a detener en Laguna de Duero. Situado en la antigua ruta romana de Simancas a Tudela y a 7 kilómetros de la capital conocemos un municipio que cuenta en la actualidad con 22.670 habitantes y que experimenta un crecimiento exponencial año tras año quintuplicando su población en las últimas dos décadas.


Tanto el nombre como la historia del pueblo están muy relacionados con el agua por su ubicación, y en otros tiempos gozaba de una abundancia tremenda tanto de fuentes como de manantiales. Está bañado por el río Duero y rodeado por bosques de pinos que dejan estampas perfectas para hacerse una preciosa foto que se convierta en eterna.


Con su alcalde, Román Rodríguez de Castro, nos damos una vuelta por una localidad con mucha historia, cultura y tradiciones que no para de crecer y que tiene una de las medias de edad más bajas de la provincia rondando sus habitantes los 30 años.


Román Rodríguez


La laguna como base de su historia


Se tiene conocimiento de la existencia de la laguna desde el siglo XI. La sal que se extraía de ella fue una importante actividad económica en la Edad Media ya que se utilizaba para curtir pieles. Ya a partir del siglo XVIII pertenece a la Corona y desde el siglo XX se empieza a pensar en desecar la laguna ante su falta de utilidad y los problemas que causaba a la población con sus crecidas”, nos cuenta el alcalde de Laguna de Duero, hablando de los orígenes del municipio.


Román Rodríguez añade que “en 1862 se presenta un primitivo proyecto para desecar la laguna” pero “no llegó a concretarse”. Finalmente será el 17 de mayo de 1972 cuando se deseque la laguna para que a mediados de los años 80 se comience a urbanizar con un paseo adecentando el entorno del lago y creando, poco a poco, la zona verde y recreativa de Laguna de Duero con parques, fuentes, campos de fútbol y diversos parajes dignos de disfrute.



El entorno del lago, en la actualidad, es oro puro. Un lugar para relajarse y disfrutar, sobre todo cuando llega el buen tiempo. La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, donada en 1135 por Ermengol VI de Urgel, o la Ermita de Nuestra Señora del Villar, cuyo origen se remonta al siglo XII y que está situada sobre un pequeño collado, al este del casco urbano de la localidad y a menos de un kilómetro, son otros dos lugares que hay que visitar cuando se llega a Laguna de Duero.


Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en Laguna de Duero. Fotografía: Ayuntamiento de Laguna


A las afueras se ubica además, entre los pinares, la zona recreativa de Los Valles. Allí tiene lugar la tradicional paellada, el sábado anterior a las Fiestas del Villar, que congrega a miles de personas en una jornada de risas y diversión.


En este repaso por los lugares a visitar en la localidad pucelana hacemos mención también a La Acequia, en servicio desde el año 1904, construida para suministrar agua a las tierras de alrededor y que dibuja un precioso entorno natural para pasar un momento único en la mejor compañía.


Fiestas para disfrutar y de referencia en la provincia


“Hablando de las fiestas y de días señalados destaco el 13 de mayo que celebramos San Pedro Regalado y el 8 de septiembre que es la Virgen del Villar. Ese día disfrutamos de una gran jornada en el pueblo con la solemne misa, la ofrenda floral y la tradicional subasta para bajar a la Virgen de su trono y sacarla, posteriormente, en procesión, bailando alrededor de la ermita con instrumentos musicales tradicionales y con las jotas castellanas como protagonistas”, nos cuenta el primer edil hablando de las fiestas del lugar.


Las de la Virgen del Villar son, sin lugar a dudas, las más importantes y las que logran reunir a un mayor número de forasteros. Del 7 al 11 de septiembre, el pregón, el desfile de peñas, las orquestas y los numerosos encierros, además de otras actividades a destacar de un amplio elenco, consiguen atraer a más de 20.000 visitantes que pasan durante estas fechas por Laguna de Duero.



El día de Las Águedas, el 5 de febrero, con motivo de la festividad de Santa Águeda y el de San Pedro Regalado, siendo representativo el encierro taurino que se celebra en el municipio con motivo de la festividad, son otros dos momentos para marcar en rojo en e calendario.


Destacamos además una última festividad que se celebra en septiembre y que lleva por nombre “El día de La Vieja”. Coincide con la mitad de la Cuaresma y su celebración se remonta a tiempos lejanos. La “Vieja” era representada por una figura hecha de cartón o madera que contaba con siete piernas que simbolizaban siete semanas y que iban siendo cortadas. A mitad de ellas y para tomar una tregua, los ganaderos celebraban una fiesta, el miércoles, en medio de la Cuaresma. Los niños, según la tradición, iban de casa en casa y cesta en mano para “pedir la vieja” cuyo objetivo pasaba por conseguir las viandas necesarias para ir a merendar a los pinares de los Valles.


Lechazo y lagunillas para disfrutar de la gastronomía


De la gastronomía, y como no podía ser de otra manera, destaco el lechazo. Ese manjar para disfrutar en toda la provincia de Valladolid y que en Laguna de Duero se cocina en horno de leña en numerosos mesones y restaurantes que tenemos en el municipio y también en las bodegas cercanas a la Ermita del Villar”, apunta Román Rodríguez.


Además de este manjar que quita el sentido, en la localidad también podemos deleitarnos con los productos hortícolas de su entorno y con las lagunillas, bollos de leche caseros perfectos como postre para saborear en cualquier época del año.


Como no podía ser de otra forma, el vino y el enoturismo son otros de los reclamos del municipio. Laguna de Duero cuenta con la Bodega Tres Jotas, que nació en el año 1990 cuando la familia Hernández comenzó a seleccionar y elaborar sus vinos para conseguir que los paladares más exigentes pudieran degustar lo mejor del lugar.


Un municipio con historia, cultura, fiesta y tradición para perderse y disfrutar en la provincia de Valladolid.


Laguna hace unos años. Fotografía cedida por el Ayuntamiento


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