Mi Villarrobledo en la pre Navidad vallisoletana

Mi Villarrobledo en la pre Navidad vallisoletana

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Disculpen mi atrevimiento de anteponer a mi querido pueblo, a mí querido Villarrobledo, por delante. Pero la pasión me ha podido, porque mi pueblo “ha puesto una pica en Flandes”, parodiando la expresión referida al emperador Carlos V (nuestro Carlos I de España).


Ocurrió en el restaurante de mi amigo César Lomas (Argales 2), en una celebración navideña donde nos reunimos una serie de amigos y conocidos. Una cena, por cierto, opípara a base de marisquito y con final de carne de vaca al punto.


Todo ello -hay que resaltarlo- gracias a la generosidad de Lomas, quién junto a Gerardo Conrado, se encargaron de las compras. Y todo fue al costo, bajo un precio fijo que hubiera significado mucho más si se hubiera aplicado el beneficio del hostelero.


Pero al grano, mejor dicho, al espumoso de Villarrobledo. Tras el trasiego de las ricas viandas llegó el brindis que ofreció el propio Lomas -entre otros por el nuevo nieto de Gerardo- y es cuando Alejandro y Alvaro San José -con conocimientos sobrados de Villarrobledo por motivos que obviaré- me dicen: Santos, el “champán” es de tu pueblo…


Y uno, con cara de asombro, de inmediato agarro la botella (un envase con original diseño) y efectivamente ponía Villarrobledo y Bodegas Juan Ramón Lozano. Albricias, (bueno dije algo más fuerte y sonoro que no reproduciré) Juan Ramón y sus hijos son osados, empresarialmente hablando…


Qué alegría que, a 400 kilómetros de distancia, mi pueblo y sus productos triunfen plenamente en una tierraemintemente de vino que, con mucha menor producción que La Mancha, tiene un prestigio bien ganado en el planeta vinícola.


Y más alegría si cabe cuando el propietario de la bodega es amigo de la adolescencia y emparentado con mi primo carnal Antonio Navarro -mi hermano- y mi cuñado Francisco Lozano. No me extraña la evolución del bodeguero manchego, ahora también con ramales en La Rioja Alavesa.


Juan Ramón Lozano ha formado un auténtico imperio con sus 1.000 Has. de viñedo propio y unos 30 millones de botellas (vino tinto, blanco, rosado espumoso, etc.) que elabora para todo el mundo, amén de los contenedores de millones de litros que envía anualmente hacia Rusia y China.


El pabellón de los Lozano (los “Jaimes”), legendarios agricultores de nuestro pueblo con el abuelo Juan Ramón, el padre, Francisco, el actual y emprendedor Juan Ramón y sus hijos: Jaime Lozano, al frente del emporio y Ágata Lozano (4ª generación) en la oficina comercial de California, (EEUU), brilla por sí sólo y está en todo lo alto del mundo vinícola, con permiso de los grandes bodegueros españoles. Es o no “poner una pica en Flandes”…


Por ello sólo me cabe decir: Viva Villarrobledo y sus gentes emprendedoras, con permiso de mis amigos vallisoletanos.


P.D.: Aunque de pasada, he de mencionar el “palizón político” que me dio  el “podemita” convencido Juan Carlos durante la velada, aunque entre carabinero y cigala se tiene más aguante de “sufrimiento”…. Eso sí, me pidió disculpas. Aceptadas, Juan Carlos. En fin.


P.D. 2: Ni qué decir tiene que mi amigo Félix, el carnicero de Mojados, y un servidor, una vez más, les dimos un repaso a dos avezados musistas: Pove y Chuchi. Y es que estamos en racha. Feliz Navidad, amigos.