El psiquiatra confirma que el matricida de Parquesol le habló de un "pacto" de suicidio

El psiquiatra confirma que el matricida de Parquesol le habló de un "pacto" de suicidio

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La versión del "pacto" de suicidio entre el presunto matricida del barrio vallisoletano de Parquesol, César F.M, y su impedida madre, Sacramento M, de 73 años, ha sido corroborada por el psiquiatra que atendió el 31 de enero de 2018 al acusado nada más ser detenido como presunto autor de la muerte de su progenitora ocurrida tres días antes.


Dicho facultativo es el que se encontraba de guardia ese día en el Hospital de Villajoyosa (Alicante) al que César F.M, de 39 años, fue trasladado por la Policía Nacional tras amenazar con suicidarse en el Hotel Bali de Benidorm, al que había viajado desde Valladolid una vez cumplida la "misión" que creía haber contraído para terminar con el sufrimiento de su progenitora, gravemente afectada desde marzo de 2015 por un ictus.


En la segunda jornada del juicio con jurado que se sigue contra el encausado en la Audiencia de Valladolid, el psiquiatra Alberto G.S. ha recordado que en una única entrevista ese día con César, éste ya le habló de la existencia de un "pacto" con su madre al objeto de que ella falleciera antes que él, si bien el testigo-perito ha añadido que esa confesión se la hizo el paciente "sin connotaciones afectivas, sin pena, como si fuera una misión que tenía que cumplir".


Prueba de esa "frialdad" es que, pese a reconocer que había dado muerte a su madre, le llamó la atención el hecho de que el paciente llegó a bromear sobre fútbol con los agentes de la Policía Nacional que le custodiaban en el hospital alicantino en calidad de detenido.


"Habló de que no fue algo impulsivo sino un acuerdo alcanzado con su madre tiempo antes", ha indicado el psiquiatra, que, en calidad de perito y en declaraciones recogidas por Europa Press, sostiene que el procesado era "plenamente consciente de sus actos, sabía lo que hacía", pese a padecer una patología grave de la personalidad debido a sus rasgos obsesivos.


El presunto matricida acababa de ser detenido en Benidorm después de que una empleada del Hotel Bali, donde se había alojado la noche del 31 de enero, hallara en el hall una nota manuscrita en la que alguien que no se identificaba hablaba de suicidarse en términos de "por favor, no me ayudéis, quiero morir".


"Un tío raro"


Un membrete de Cruz Roja Valladolid en dicha nota llevó al personal del hotel hasta el autor de la misma tras analizar en el ordenador de recepción las llegadas de clientes procedentes de la capital del Pisuerga. "Había llegado la noche anterior y ya me dijeron los recepcionistas que se trataba de un tío raro", ha declarado la entonces adjunta a la dirección y responsable de Calidad del Bali, Marina O.S.


Personal del establecimiento subió a la habitación del acusado y una vez allí se percataron de que era preciso llamar a la policía para evitar un posible suicidio, sobre todo allí reinaba el desorden y había botellas de alcohol y un tupper lleno de pastillas.


Ya a presencia de la Policía Nacional en el hotel, el sospechoso confesó que tenía intención de suicidarse y que en Valladolid había dado muerte días antes a su madre, algo que instantes después se pudo corroborar tras ponerse en contacto los agentes con un primo y un hermano del detenido y acudir al domicilio de la víctima.


"Decía cosas poco coherentes, hablaba con la mirada distraída", recuerda un subinspector que se entrevistó en el hotel con el acusado y que también precisa que en la inspección realizada en la habitación del establecimiento hallaron, amén de las botellas de alcohol y un montón de pastillas, una nota en la que César pedía que se entregara su teléfono móvil a sus hermanos, "en lo que por experiencia viene a ser la despedida de un suicida".


Otro de los agentes que acudió también al hotel sostiene que el detenido en momento alguno habló de un pacto de suicidio con su madre sino que se limitó a manifestar "con rabia" que su madre estaba "cansada de aguantarle y que al final había decidido matarla, primero con opiáceos para adormilarla y luego asfixiándola".


La segunda jornada del juicio la han cerrado las declaraciones de distintos miembros de la Brigada de Homicidios, encabezada por su jefe desde hace una década e instructor de las diligencias, y que se ha centrado en la inspección ocular realizada en el domicilio que compartían el acusado y su madre y donde fue hallado el cadáver de ésta.


El máximo responsable de la brigada ha confirmado que el cuerpo sin vida de la anciana se encontraba sobre la cama, vestido, con una bufanda al cuello y que en su habitación había una silla de ruedas con dos almohadones, uno de ellos con restos de fluidos, en alusión a la posibilidad de que hubiera sido empleado para asfixiar a la víctima.


Además del desorden en la casa, les llamó la atención la ingente cantidad de medicamentos diseminada por distintas estancias, sobre todo la que ocupaba el acusado, y una cámara de vídeo con dos tarjetas que acumulaban más de seis horas de grabaciones que él había realizado entre los días 25 y 30 de enero de 2018.


Una vez analizadas, la policía comprobó que en ellas aparecía César y que en ellas en ningún momento se utilizaba la palabra muerte. "Se quiere ir conmigo, nos vamos los dos...", son algunas de las frases que el acusado pronuncia en las grabaciones, con la particularidad de que en una fechada el 25 de enero aparecen en el salón el acusado y la víctima, en silla de ruedas y César habla de que Sacramento ha descubierto sus intenciones de suicidarse y ella quiere irse con él.


"En algún momento ella llega a asentir con la cabeza a preguntas de él sobre "nos vamos los dos... ¿verdad, mamá?, ¿a que sí, mamá?", ha recordado el funcionario policial, quien mantiene que del referido documento no se llega a inferir la existencia de un pacto de muerte que en caso de existir tuvieron que sellarlo ambos tiempo antes.


El juicio continuará el próximo lunes. Con carácter provisional, la fiscal del caso solicita una condena de veinte años por delito de asesinato, petición que contrasta con los dos años de internamiento que interesa la defensa ya que esta parte sostiene que el acusado cometió un delito de cooperación al suicidio.