Fernando Jáuregui



Fernando Jáuregui

Fernando simon
El doctor Fernando Simón debe dimitir. O tendría que ser cesado. No (solo) por sus intolerables chanzas machistas en un vídeo que se ha hecho indignantemente viral y que me da hasta rubor comentar, sino porque no da una. No es momento ni para fiestas ni para bromas, cuando más de un centenar de personas muere cada día infectado por un virus contra el que las autoridades sanitarias de todo el mundo están perdiendo la batalla. Pero otros dan tal batalla con mayor seriedad que nuestro director del Comité de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Que sospecho que, con sus salidas folclóricas, con sus errores de previsión, con sus pasadas verbales, ya ni siquiera es útil para que la indignación popular no se centre en los superiores de este médico, que tiene un currículum meritorio, sin duda, pero cuya trayectoria en estos ocho meses de pesadilla y de pandemia ha ido decayendo y pasando del error puntual al ridículo.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada a una sesión plenaria en el Congreso
Como cada día, empiezo mi jornada laboral zambulléndome en las portadas de una treintena de periódicos, de papel y digitales. Y, como me ocurre desde hace tres semanas, la verdad es que este domingo tampoco he encontrado ni una -ni una sola_ buena noticia en los titulares. Nada que ver con aquellos meses de agosto en los que se hablaba de fiestas, de récords de turistas y de naderías. Así, inmersos en el pesimismo, este lunes comienza, por así decirlo, la nueva era tras haber desperdiciado las vacaciones en la guerra contra el virus: como si este concediese treguas, hemos actuado con una 'normalidad' quizá poco responsable, y hablo de muchos gobernantes y quizá de bastantes gobernados. Sí, hay segunda oleada y no proceden las polémicas al respecto. Con olas de veinte metros y sin una tripulación lo suficientemente experta como para entender que la tormenta perfecta no se ataja haciendo lo de siempre y, para colmo, con un pasaje atento a los músicos del Titanic y no a si hay suficientes botes salvavidas.
Fernando jauregui
Me dicen que en pocas horas conoceremos los resultados de un sondeo en el que se pregunta a los españoles acerca de su valoración de la Monarquía. Y me cuentan que, en la última semana, y tras la marcha de Juan Carlos I al extranjero, la popularidad de Felipe VI ha aumentado, siendo, desde luego, superior a la de cualquiera de los dirigentes políticos del país. No me parece, empero, suficiente: los españoles no son monárquicos de una manera abrumadoramente mayoritaria, pero tampoco republicanos. Es cierto, sin embargo, que el arraigo de la Monarquía disminuye entre los jóvenes. El Rey actual sabe, y así lo ha dicho, creo, en conversaciones privadas, que el trono es un puesto de trabajo que hay que ganarse día a día. Y ahora son muchas las amenazas que se ciernen sobre la Corona.
Fernando jauregui
Quienes tratan de nadar en las embravecidas aguas europeas advierten: esto no va a ser 'toma el dinero y corre'. La reunión de los mandatarios de la UE este viernes para decidir cuánto, cómo y a quién se reparten esos fondos de reconstrucción europeos puede ser mucho más complicada de lo que parece, una vez que los países 'austeros', que tan poco aprecio tienen por los modos de actuar del Gobierno español, por ejemplo, han olvidado sus diferencias y se aprestan a constituirse en valladar frente al 'despilfarro del sur'. Un desbloqueo de esos fondos, que supondría la llegada España de cerca de ciento cuarenta mil millones de euros, sería un inapreciable balón de oxígeno para Pedro Sánchez. Y para Pablo Iglesias, claro.
Fernando jauregui
Pregunto a amigos bien colocados en instancias europeas qué se piensa en la UE de España. La respuesta, en las últimas horas, ha empeorado: no nos toman, definitivamente, en serio. Y no lo digo con talante acomplejado, no: es la pura verdad. Esa Unión Europea que tiene que facilitarnos el oxígeno de nada menos que 140.000 millones de euros está, creo, un poco perpleja, dando la razón a Bismarck, el canciller de hierro que dijo que 'España es el país más fuerte del mundo, porque lleva siglos intentando destruirse y aún no lo ha conseguido'.